Fiesta sobrenatural – Halloween 2025
Ruidos extraños se escuchan por la noche. Ruidos que provienen de la casona a las afueras de la ciudad. Cierto pajarito le contó al Power Council de Locuras Literarias que, a la distancia, pudo ver lo que parecían ser vampiros, fantasmas y demás criaturas sobrenaturales.
El 31 de octubre pasó hace unos pocos días y en la comunidad de discord de Locuras Literarias nos divertimos escribiendo en conjunto una historia con la premisa anterior.
¿De qué se trataba el juego?
Cada participante escribía un fragmento de texto y lo tapaba, permitiéndole al siguiente participante ver tan solo las últimas palabras. Así nació una historia bastante peculiar.
Puede que algunas oraciones se vean un tanto raras al comenzar en un párrafo y terminar en otro, pero quería que todo aquel que lea nuestra fiesta sobrenatural viera los textos tal y como sus autores los escribieron.
¿Querés conocer a los autores?
Quedáte hasta el final para conocer sus redes.
Comenzamos entonces con la
Fiesta sobrenatural
Era una noche oscura, fría y silenciosa. O, bueno, no tan silenciosa. Normalmente lo sería, pero en esta velada en particular podían escucharse zarpas de bestias corriendo y alaridos de fantasmas aterrando a todo aquél que vieran camino a la casona de las afueras de la ciudad. Lugar donde la fiesta sobrenatural al fin había comenzado. Una vampira
Raven
de cabello rojo intenso, con una copa de liquido rojo en la mano, comenzó a bailar al son de la música. Su cuerpo se curvaba con cada movimiento, dejando un rastro de perfume exquisito e irresistible detrás, perfecto para atraer futuras víctimas. La música
Merlu
estalló en el lugar, creando melodías increíblemente oscuras y tétricas para todos los seres de la noche, vampiros, hombres y mujeres lobo, fantasmas, goblins, elfos rojos, guivernos-humanoides, espirítus abstractos y seres de mitologías ya olvidadas por la humanidad, pero que siempre existieron. La vampira bailó durante toda la noche y se acercó a la terraza para descansar. Allí vio las lunas
Matt
miraban todo un tanto celosas. ¿Por qué no podían bajar? Tendrían que busacar alguna forma de acercarse y secuestrar a semejantes seres. Pero por lo pronto, sólo podían hacer una cosa: llamar a sus bestias favoritas. A las que se transformaban y cantaban sólo para ellas. Los licántropos
Lía
comenzaron a aullar, provocando que los presentes miraran hacia el cielo, hacia las lunas llenas que iluminaban la noche. Pero pronto volvieron a concentrarse en la música, en el revuelo de los cuerpos danzando. Los hombres lobo entraron en cuanto las nubes cubrieron las lunas y se dirigieron a la barra de bebidas
Merlu
estaba ante sus ojos. La vampira fue con los dos licántropos a beber hasta que se hiciera de día. Bailaron toda la noche, sin darse cuenta de que algo oscuro estaba sucediendo. Uno de los Seres de la Noche tenía planes ocultos para utilizarlos a todos ellos y cambiar la realidad de los mundos en dónde vivían. Su plan oscuro
Matt
que ideó el cazador fue ingenioso, eso debo reconocerlo. Las rocas… Es tal la cantidad que reunieron que, al fin, me atraparon.
Inmovilizado.
Mis heridas sanaron pronto, por supuesto. Mas, y así sería también aunque mis huesos se hubieran soldado en sus ángulos correctos, aún no conseguí salir de aquí.
Cuántas veces ya el agua de la lluvia me ha sumergido por horas… o días.
Las campanas de la iglesia me ayudan a contar… Más de cien semanas.
Gusanos, insectos de muchas pequeñas patas caminan por mi piel, se alimentan de mi carne maldita.
Solo puedo pestañear.
Y esperar.
Sebastián
Y esperar. Y esperar. Como aquél duendecillo que esperaba el momento en el que los hombres lobo del norte se cruzaran con los lobizones del sur. “Ellos dijeron que son mejores que ustedes” les decía a ambos grupos, “dicen que ustedes solo son la versión barata y ellos la real”. Era claro. Usando el alcohol y las variadas criaturas, el duendecillo quería crear un show para entretenerse, y uno bien sangriento. Que sorpresa se llevó cuando, al cruzar caminos, la borrachera por la que había apostado hizo que ambos grupos procedieran a reír juntos del intento de provocación y a salir al patio a jugar un nuevo juego al que llamaron “encesta al duendecillo”.
Raven
El hombre lobo entró en la casa casi corriendo. La transformación se estaba deshaciendo de a poco, pero aun tenía un hocico largo y garras poderosas. Manoteó un vaso al pasar y se lo tomó de un trago. ¡Cerveza! Perfecto. Fría y bien amarga, como le gustaba. Justo entonces escuchó que algunos se habían puesto a jugar a algo, no entendió mucho, solo que había duendes corriendo por todos lados. Lanzó un aullido, se lanzó sobre uno de los duendecillos, tomándolo por las piernas y lo lanzó a través de la habitación para encestarlo. ¿En donde? No tenía idea. Volvió a reír y gritó: ¡Otro más!
Merlu
Bebían sin cesar, sin darse cuenta del plan malvado de los Seres de la Noche, pero nuestros protagonistas brillaban por su ausencia y no eran conscientes de que, en cada momento, los Seres de la Noche les absorbían parte de sus almas y energías. Con ese poder malvado lo usarían para cambiar las reglas y ser ellos quienes gobernaran todo el vasto universo. Faltaba muy poco para poder continuar con su plan, no era necesario matarlos, pero si los debilitaría. El poder oscuro
Matt
El poder oscuro comenzaba a hacer efecto, los duendecillos ya no eran arrojados con la misma fuerza, y poco a poco un cierto letargo comenzaba a hacerse sentir entre los presentes. O al menos, en la gran mayoría. Los únicos que parecían estar bien eran un grupo de personas con túnica, sus rostros cubiertos. Debían escapar.
Kai
Pero nadie lo escuchó. El abuelo divagaba siempre. El hombre lo contempló con melancolía; alejó a su propia descendencia para calmarlo.
—Tranquilo, padre, todo está bien…
El anciano se dejó envolver con una manta. Ya la enfermedad le alejaba los miedos.
—Sólo fue un temblor, ya pasó.
La mirada se centró. Su boca se abrió temblando.
—Hijo, no, hijo, ya viene… Se escapó…
El otro sonrió con cansancio.
—Otra vez con el vampiro.
Un grito afuera rompió la noche. Un estruendo de maderas destrozadas, alaridos de niños.
El hombre vio la sangre avanzar bajo la puerta.
—Hijo… ya está aquí.
Sebastián
“Está aquí.” Se escuchó en todos los rincones de la casona de las bocas de las pixies. Las pequeñas haditas no podían contener ni la emoción ni el alcohol. Su idola había llegado a la fiesta. ¿Que ya es tarde para llegar a la fiesta? Nunca es tarde para una “rockstar”. Y es que, aunque no supieran el por qué, incluso las demás especies podían sentir algo salvaje y poderoso del aura que emanaba del pequeño punto de luz que entraba ahora por la puerta principal (o lo que quedaba de ella en gracias a los eventos de la noche) Había llegado Lina, la cazadora de
Raven
vampiros irrumpió en la fiesta con una cuchilla en cada mano. Entró rompiendo una de las ventanas, por lo que los vidrios se esparcieron por todo el piso y algunos lanzaron gritos asustados. La cazadora comenzó a blandir sus espadas a diestra y siniestra, pero quienes resultaron heridos no eran vampiros, por lo que apenas se percataron. Una vampira, que estaba pegada al cuello de una muchacha, levantó la mirada y observó el alboroto. Lanzó un suspiro, soltó a su víctima y se acomodó el vestido, dirigiéndose hacia la cazadora con fuego
Merlu
invocado de miles de inframundos. Las llamas crecen hasta el cuarto junto con sus habitantes. No queda nada de ellos excepto volutas de humo juguetonas, que forman zarcillos y remplazan los muebles anteriores de la habitación. Justo a tiempo para que un grupo de fantasmas borrachos (los mismos que acaban de arder en llamas, aunque no lo recuerdan) entren y se hamaquen en las sillas, cada uno arrastrando las palabras de una canción distinta.
De repente, se escucha una estampida que primero hace retumbar el techo y luego la habitación entera. Los aullidos de los fantasmas atrayeron a un grupo de hombres lobos que arremeten contra ellos y desgarran sus yugulares con dientes filosos. Los fantasmas mueren como nacieron: en volutas de humo que no hacen nada para aplacar la sed de sangre de los hombres lobo.
Aturgus
Y mientras las bestias hacían lo suyo, en otra de las habitaciones se reunía un conjunto de lo más variado alrededor de la más pequeña cazadora. Criaturas de todo tipo ignoraban el ruido exterior para escuchar sus historias. Sin importar si fueran amigos o enemigos, todos se sentaban alrededor de la pixie a escuchar sus historias de cuchillos y venenos, sangre y vísceras. Que una criatura tan pequeña tenga tal poder destructivo resultaba fascinante. ¿Cómo es que le creían? Pues por las visiones creadas con magia. La misma que utilizaban también en otros rincones de la fiesta, magia del polvo de hadas.
Raven
Ese polvo solía ser bastante adictivo para algunas criaturas mágicas, aunque algunas brujas solían venderlo con escamas de salmones pulverizadas para rebajarlo con resultados catastróficos. Si los licántropo, lo inhalaban, antes de que iniciara la luna, llena, les aparecían antenas de alienígenas.
Hannie Adler
Los aliens utiizaron el polvo de hadas, y así pudieron viajar entre los varios portales de los mundos caidos por los primeros Seres Oscuros. Pasaron cientos años luego de esa famosa fiesta y nada volvió a ser igual. Ahora nuestros protagonistas viajan entre mundos buscando restaurar el balance. Primero estuvieron los fantasmas, permitiéndoles volver a tener la posibilidad de ir al siguiente plano o hacer sus atrocidades sin querer pasar al otro lado, quedándose en la tierra con sus metas no logradas y destinados a estar en los mundos hasta que los purifiquen. Luego irían por cada ser que había en esa fiesta y asi poder purificar a todos.
Matt
Lo que las hadas entregaban en bolsitas de tela diciendo ser polvo de hada purificador no era mas droga de color rosa y algo brillante, la fiesta se volvio una locura total entre polvos magicos que hacian que nadie quiera dejar de bailar ni de tomar cerveza hechas por elfos. Al poco tiempo llegaron los vampiros,
Cel
habían estado furiosos por la “sangre vegana” que el jefe de policía más cercano quería que tomen. ¿Que carajo es eso? Daba igual porque a cambio de pasar un rato en la fiesta, algunos humanos llegaron queriedo “pagar su entrada” con algunos litros.
—Todo estará bien —les decían, —solo un piquete, algo de mareo y a casa- mientras escondían los cuerpos de los anteriores curiosos que habían ido. Más tarde podría ser un problema, seguro. Pero no estaban en la casona para vivir allí. Estaban en la casona para la fiesta sobrenatural. Pff, sangre vegana.
Raven
Si había algo que convirtiera a los vampiros en una frenética máquina de matar, era pensar en beber ese estúpido sustituto. Lo peor, era la resaca que daba cuando le añadían apio y espinaca para darle color y un poco de hierro. El vampiro fingió beberlo, lo arrojó a una maceta y saltó por la ventana. Buscaría una víctima de verdad en algún lugar oscuro, como el cine VIP.
Hannie Adler
No era de sorprender que no hubiese nadie en aquél cine VIP, estaban a fin de mes, no había plata. Quizá era mejor salir a la calle, como se hacía tradicionalmente, si entre muchos agarraban un humano, iban a poder alimentarse, y el humano… Bueno, el humano no se iba a enterar que se había muerto. Al final, todo volvía a ser lo que era antes.
Kai
Para el grupo de los protagonistas ya nunca fue lo mismo que antes cuando perdieron a la mitad de su equipo. Quienes eran aliens para algunos, para otros eran humanos, fantasmas o espíritus. No todos pudieron ser salvados y obtener la energía para liberar los mundos errantes que los Primeros Seres Oscuros. Ellos ya habían mutado, se habían convertido en dioses y nada volvería a ser como antes. Cambiaron las reglas de los mundos.
Matt
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Nos vemos pronto.
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Kai
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Cel
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